Comprarte una casa no es tan sencillo. No porque ahora no se tenga mucho dinero y por tanto haya que estar pensando bien en si comprar o no, si se podrá pagar o no sino porque hay muchos conceptos que hay que tener en cuenta tales como comisiones, cláusulas, gastos extras, tipos de interés, etc.

Por eso es que te dejamos algunos consejos para que te puedas hipotecar pero sin riesgos para hacerlo:

  • Infórmate. Tienes que conocer bastante bien cuáles son las condiciones del inmueble, incluido el ir al Registro para verificar esa información, no vaya a ser que te estén engañando. Después de eso puedes decidir cuál es la oferta que más te conviene en los bancos, solo visitando cada uno de ellos vas a saber a qué acogerte porque, aunque mires por internet, después en los bancos suelen hacer otras cosas.
  • Calcula tu capacidad de pago, es decir, saber si vas a poder pagar todos los meses y qué relación habrá, si será de equilibrio ingresos – gastos o se pasa de tus posibilidades. Es importante conocer esto porque así vas a saber si es el momento de una vivienda o es mejor esperar un poco más y ahorrar.
  • Si no pagas la hipoteca, o en este caso el préstamo hipotecario, puede que se pacte con los bienes hipotecados, es decir, que el banco se queda con la casa. Pero en la mayoría de los casos el banco no se satisface solo con la casa y podrá quitar más bienes que estén a cargo del deudor.
  • Tasa el inmueble. Eso sí, que te lo tasen bien. Una buena tasa te permitirá que, si después tienes que venderla o bien no puedes hacer frente al pago, la casa pueda responder por ti.
  • Elige un plazo de amortización cómodo para ti. Recuerda que, si se alarga mucho, habrá más intereses y, si es más corto, puede que vayas demasiado ahogado con el gasto. Por eso es que hay que buscar un equilibrio.
  • Elige un buen tipo de interés que puede ser fijo o variable. Si es fijo no tienes que preocuparte por las subidas o bajadas porque siempre será el mismo pero este interés suele ser difícil de conseguir. Por su parte, el tipo variables evoluciona según el mercado y la economía pudiendo beneficiarte de bajadas, pero también condenarte por las subidas.
  • Ojo con las cláusulas. Sobre todo las que limitan la variación del tipo de interés (cláusulas suelo y techo).