La venta de pisos, por los efectos de la crisis, aún no se recupera, y tardará en hacerlo un tiempo, pero lo que sí se ha podido ver ahora es que las viviendas de un solo dormitorio, que antaño eran más que buscadas y cotizadas, ahora mismo han dejado de ser buscadas debido a que los jóvenes de 25 a 30 años han desaparecido del mercado inmobiliario.

Personalmente no creo que hayan desaparecido todos pero pongamos una cosa en juego. Si esos jóvenes han estado en una carrera compartiendo un piso, ¿no piensan que quizás sigan con sus mismos compañeros mientras buscan un trabajo después de terminar la carrera? Es probable que los propios jóvenes, para así disminuir los gastos, sigan como compañeros de piso, con sus reglas y demás, buscando un trabajo o trabajando ya, de tal forma que no hacen frente a un piso y gasto individualmente sino conjuntamente.

Según los datos que se tienen, en concreto del último boletín del observatorio joven de vivienda del Consejo de la Juventud de España, los jóvenes han de invertir más de la mitad del sueldo en hacer frente al pago inicial de una hipoteca media. Las razones por las cuales está pasando esto es porque tienen problemas para acceder a un crédito para la hipoteca pero también por la falta de trabajo y el hecho de que no haya trabajo para todos.

Perfil de los compradores actuales

Ahora mismo el perfil de un comprados ronda los 45 años y buscan pisos con 3-4 dormitorios bien ubicados. El precio de esos pisos, si se quiere vender, ha de ponerse por adelantado y más bajo que el precio medio del mercado porque, de lo contrario, pueden pasar meses o años antes de lograr venderlo.

Este es el principal problema porque los propietarios son reacios a vender más barato amparándose en los otros tiempos cuando las ventas de pisos estaban por las nubes (normalmente cuando se cambió de la peseta al euro y la tendencia se mantuvo unos años más).