casa

Una realidad que vivimos día a día es que, pese a que en algunos aspectos estamos viendo que vamos saliendo de la crisis en la que estábamos estancados, eso sí a un ritmo demasiado lento al parecer, lo cierto es que no parece que sea lo suficiente como para decir que vamos a poder dejar a un lado los problemas y vamos a poder meternos en planes a largo plazo.

Hoy en día la compra de una vivienda, así como de un coche, un apartamento o cosas similares, es decir, aquellas que cuestan más de lo que pensamos, no es algo que se tome a la ligera y cada vez es más difícil hacer que una persona compre una vivienda.

Y es que, si nos paramos a pensar, no es la vivienda en si lo que frena que, vale, el precio puede ser elevado y lo más seguro es que no pueda pagarla entera nadie, sino que lo que más frena es el hecho de los gastos que conlleva una vivienda que, unidos a la hipoteca que se ha de tener todos los meses (y que para muchos conlleva hasta cumplir los 65 años de edad), es algo impensable para muchos, más ahora que los trabajos no están tan fijos como pensamos y que no hay trabajo ni siquiera en la Administración del Estado donde se han reducido las plazas en las oposiciones.

Por ese motivo es por el que vemos cómo las viviendas siguen bajando de precio en pro de encontrar a un comprador que finalmente la compre. Los datos estipulan que, antes, cuando se veían 5-6 casas se solía decidir por una y la compra era rápida. Ahora mismo ese número se eleva a más de 50 casas mostradas para poder vender algo y aún así hay muchos que no se deciden a dar el paso.