Inevitablemente, la crisis inmobiliaria resiente el superávit de las cuentas del Estado, es una situación consecuencia de la desaceleración que ha sufrido uno de los motores económicos de nuestro país.

Durante los cinco primeros meses del año pasado, el superávit que mostraban las cuentas del Estado, se situaba en 13.592 millones de euros, mientras que en el periodo correspondiente a los cinco primeros meses del presente año, solamente ha ascendido a 2.722 millones, lo que se traduce en una drástica reducción de hasta un 80%.

La tónica de reducción va a continuar en los próximos meses, motivos como la reducción del consumo en todos los ámbitos, el aumento del precio de muchos productos, los mayores costes empresariales consecuencia del aumento del precio del petróleo, un cúmulo de motivos que van a hacer resentir la economía del estado.

Parece que un árbol impide ver el bosque que hay tras él y el Gobierno mantiene la esperanza de que este año se logre cerrar el ejercicio con un pequeño superávit, pero ¿y el próximo año?, es como si se viviera al día sin tener presente el futuro.

Es necesario impulsar los motores económicos mediante fórmulas efectivas, se podría intentar favorecer al sector inmobiliario, aunque algunos analistas indican que no se debe mantener el empeño en un sector que no puede, por ahora, revitalizar nuevamente la economía y que se deben buscar otros motores económicos. Es difícil saber cuáles serán los pasos adoptados, pero sí se puede decir que los que se pretenden adoptar no solucionarán el problema de la crisis inmobiliaria y tampoco las cuentas del estado.

Vía | La Vanguardia