MestallaLos seis grados de separación es una vieja teoría, de 1929, a propósito de lo cerca que estamos los unos de los otros, de lo interrelacionados que estamos. Afirma que elegidas dos personas al azar en el mundo, estaríamos conectados por no más de otras cinco personas. En los últimos años se ha popularizado usando al actor Kevin Bacon como demostración de la misma en el mundo del cine.

En el fondo es una teoría que tiene también mucho que ver con aquella idea del efecto mariposa y la teoría del caos. Pues bien, no se si la crisis inmobiliaria pudiese ser una mariposa. Lo que tengo claro es que los grados de separación entre el fútbol (y el mundo del deporte en general) y el mundo inmobiliario son muchos menos de 6. Y áquel no se va a ir de rositas de la crisis que sufre este último.

  • Durante años los promotores inmobiliarios han invertido ingentes cantidades de dinero en patrocinios deportivos, especialmente futbolísticos. Tenemos el caso de Llanera, tanto en el Valencia CF como en equipos británicos. Otros casos son los de Fadesa con el Depor, Restaura con Osasuna o SEOP con el Racing. Más recientemente, y en el ámbito del baloncesto, tenemos el caso de Iurbentia y el Bilbao Basket. Mucho dinero.
  • Ante la crisis, muchos de estos patrocinios están desapareciendo. Llanera ya pertenece al pasado, y probablemente Fadesa Martinsa y Restaura no renueven sus contratos. Más sencillo es que Iurbentia continué (la inversión es menor y la evolución del equipo excelente). Sin embargo quería dedicar algunas lineas al caso del Racing. Esta última semana han estallado las dificultades que colocan a SEOP, del grupo Silver Eagle, en una difícil situación financiera, según algunos próxima a la suspensión de pagos. Lo curioso de este caso es que SEOP y Duumviro, accionista mayoritario del equipo cántabro, pertenecen al mismo grupo inmobiliario.
  • Y es que esa es otra de las variantes de la llegada del dinero inmobiliario al mundo del fútbol. No solo el patrocinio, la inversión directa de promotores inmobiliarios en equipos de fútbol. ¿Los motivos? Múltiples. Por un lado esta otra vez el impacto publicitario que te garantiza la presidencia, el control de un club de fútbol, mezclado todo ello con un toque de narcisismo personal. Por otro podríamos hablar de las facilidades que otorga la representación de estos equipos a la hora de trabar relaciones con el mundo de la política, fundamental en un urbanismo con una hipertrofia intervencionista de caracteres elefantiásicos.
  • Sin embargo, el motivo más descarado es lo apetitoso de las operaciones inmobiliarias que se pueden desarrollar con la excusa deportiva. ¿Quién no recuerda el famoso caso de la esquina del Bernabeu o de la Ciudad Deportiva? Estamos hablando de operaciones de reclasificación de suelo, de cambios de uso, de nuevos aprovechamientos urbanísticos, especialmente golosos en campos que, con el tiempo, se han ido encontrando en el centro de las ciudades, frenando el desarrollo inmobiliario de las mismas. La solución es fácil y tentadora. Deme dinero, mucho dinero y me iré, dirá el presidente promotor. Ese dinero llegará en forma de esa nueva clasificación del suelo que le permita edificar en autenticas millas de oro. O quizás no es necesario ni que me vaya. Me bastará con que, con la excusa de ampliar las gradas, me permitan desarrollar un auténtico centro comercial en los bajos.
  • Hay un motivo adicional más, pero no relacionado con el mundo inmobiliario. Y es que lo hemos visto con Presidentes y directivos que se dedicaban a otro múltiples negocios, que para nada tenían que ver con la promoción. Me refiero a lo fácil que resulta realizar operaciones internacionales con sumas muy elevadas. El que quiera entender que entienda.

Vía | Blogurbanismo

Foto | Adriá Garcia