Primero fue un rumor que llego por vía radio macuto, junto a la máquina del café. Lo que empezó como un bulo, fue confirmándose poco a poco, y por fin, cunado ya casi se había olvidado, ocurrió,

Hoy te llama tu jefe y dice que estás autorizado a hacer desde tu casa parte de tu trabajo. Que la empresa paga el ADSL y que la empresa ha firmado un acuerdo de financiación blanda con el proveedor de portátiles. Que la cosa se establece de forma algo experimental, pero definitiva, el objetivo es llegar a trabajar los más empleados posibles habitualmente en casa, y para ello, poco a poco se irán implantando herramientas y métodos de trabajo, que permitan distanciar cada vez más, los dias que por un motivo u otro haya que acudir por fuerza a la oficina.

¿Cuáles serán las consecuencias si eso te ocurriese a tí? ¿Cres qu estas preparado para trabajar en tu casa?.

Durante un cierto número de artículos analizaremos las consecuencias de la introducción del teletrabaajo de forma generalizada. Un cambio de este tipo tendrá consecuencias en todos los órdenes de la vida y los resultados finales son imprevisibles. Afectarán tanto a la vida normal ciudadana, como cambios anteriores, aparentemente minimos produjeron anteriormente de forma inevitable. Nos hemos parado a pensar, lo que supuso la introducción del ascensor, o del motor de explosión en la vida cotidiana, pensemos si serían posibles las ciudades actuales, tal como las conocemos, si uno de esos inventos no hubiera, no solo aparecido, sino extendido su uso incluso entre las clases más modestas.

El teletrabajo es otro pequeño invento, que entra por la puerta de atrás, humildemente y sin llamar la atención, pero si triunfa y sobre todo,si se generaliza, cambiará de raíz nuestra forma de vivir y en consecuencia, cambiará el soporte de la misma, la ciudad y el hogar. A eso elucubrar sobre esos cambios dedicaremos diferentes capítulos, centrados como es nuestro deber, en los cambios que afecten al Sector Inmobiliario, pero haciendo incursiones inevitablemente en otras facetas de la vida.

La casa tal cual está, no vale

La vivienda en España, independientemente del tamaño que tenga, está estructurada de la siguiente forma: un recibidor, una/o varias área de aseo, un salón, una cocina, y un número variable de dormitorios. A veces, la cocina tiene asociado un espacio auxiliar, que llamamos office, también pueden existir otras dependencias anejas a la casa adscrita a la vivienda, como trasteros o una plaza de garaje.

Salvo en casas “señoriales“, no hay despachos y no existe más que un salón/comedor. En el 90% de los hogares, incorporar a las tareas que habitualmente se realizan dentro del hogar, una nueva actividad, “trabajar” será traumático. Posiblemente todos hemos trabajado alguna vez en casa, pero no es lo mismo trabajar esporádicamente un día sobre la mesa de la cocina cuando todos se han acostado, o en el salon, mandando los niños a encerrarse en su cuarto, que realizar esa tarea a diario y de una forma habitual.

Todos planchamos en casa, pero si nos planteáramos ganarnos la vida planchando, el viejo truco de sacar la tabla forrada que está guardada junto a la escalera de mano, e instalarla en el comedor, no será suficiente, necesitaríamos “un cuarto de plancha”. En este caso vamos a necesitar,“un cuarto de trabajo”, que puede tener además excepcionalmente un uso alternativo. ¿Pero donde lo situamos?

Repasemos, excluidos obiamente el recibidor y loa cuartos de baño, y considerando que tanto el oficce de la cocina, (si existe), como el salón, son poco adecuados por ser zonas de vida “social”, es decir lugares donde la familia se reúne para charlar, ver la televisión o comer, quedan tan solo, los dormitorios y en algún caso el garaje y trastero.

Indudablemente un dormitorio es el sitio más adecuado. De hecho, en los actuales dormitorios de jóvenes, siempre se montan de forrma que de un modo u otra quepa una especie de escritorio para que puedan estudiar y ejercitar su vida privada, oír su música, conectarse a Internet, leer etc. de forma aislada e independiente del resto de la familia. El problema es que raras vece tenemos en nuestras casas un dormitorio de invitados,que se pueda reutilizar, Tampoco el montar el despacho en el garaje o en un trastero, que puede ser una solución válida en casos concretos, pueden considerarse como algo aplicable de forma generalizada. La unica solución generalizada al problema de establecer un despacho en la vivienda es utilizar el dormitorio del matrimonio,.

Primera consecuencia Cambiar los muebles del dormitorio

Imagino que esta noticia hará feliz a IKEA, solo veo un sitio posible para instalar un despacho en una vivienda actual, y es en el sacrosanto dormitorio matrimonial.. Así pues, en un futuro inmediato el dormitorio paterno, sustituirá su caracterítica cama de matrimonio central, por algún artilugio ocultable que permita un doble uso al espacio que ocupa, dormitorio habitual del matrimonio por la noche y despacho de trabajo de día

Viene a cuento recordar aquí el “invento” que presenté hace varios meses sobre la forma de como ocultar un despacho dentro de mueble con unas medidas exteriores de 80 cm. de ancho, 45 cm. de profundo y 160 cm. es decir que cabe dentro del armario.

Imagino que en el dormitorio de matrimonio futuro, existirá un botón que eleve la cama y las mesillas, hasta lo alto del techo para a continuación abrir el armario empotrado y desplegar un despacho en el espacio que ha quedado libre. A lo que no me alcanza mi imaginación, es a pensar donde guardaremos todo aquello que hoy se encuentra dentro de los abarrotados armarios del dormitorio

Segunda consecuencia. Reformas domiciliarias

Dado que la vivienda actual, tal como esta tradicionalmente distribuida, pese a transformar el dormitorio matrimonial, en algo como despacho/dormitorio, no soportará fácilmente la inclusión del trabajo como actividad habitual, a medio plazo obligará a efectuar profundas obras de remodelación de la distribución interna de la vivienda. Debido al poco práctico sistema de tabiquería utilizado habitualmente en viviendas, el simple desplazamiento de un tabique, supone una compleja obra en la que hay que cambiar, a parte del tabique en sí, la instalación eléctrica, el sistema de calefacción y el solado, obligando al completo pintado de paredes y pulido de suelos de toda la vivienda. Con un poco de mala suerte, pueden afectarse muchos otros servicios que se empotran en los tabiques como fontanería, gas, teléfomo etc.

Hay en un futuro próximo, amplias expectativas de trabajo para empresas especializadas en la “reforma doméstica”. De hecho, ya hoy en día y en plena crisis inmobiliaria, la “chapuza” es uno de los sectores que mejor está capeando el temporal, y no solo eso, de forma efectiva está dando trabajo, al menos parcialmente, a los albañiles procedentes de las reducciones de plantilla que se producen en la “obra nueva”

El motivo de las reformas del futuro será probablemente el contrario que ha motivado las “chapuzas” actuales, Si actualmente, los propietarios, no pensando tener un amplio número de hijos, tiende a reducir el número de habitaciones de una vivienda y fusionan con frecuencia habitaciones contiguas de las viejas distribuciones domésticas, hoy las nuevas reconversiones domésticas buscarán de nuevo dividir habitaciones amplias en dos espacios, de forma que uno de ellos se pueda destinar a despacho.

Tercera consecuencia. Estudiar los cambios de preferencias de los usuarios

Si la tendencia se confirma, quienes estén hoy planean obra nueva, (queda alguien), con el fin de ponerla a la venta dentro de tres/cuatro años, deberán realizar estudios de mercado que les informen como querrán entonces la casa los clientes, pues quizá la demanda difiera tanto de la actual que sea un error diseñarlas sobre las preferencias que hoy demostraba el cliente, quizá para entonces la vivienda con cocina independiente, salón, baño y aseo y dos dormitorios, que ha sido el ideal de vivienda de las nuevas parejas, haya variado radicalmente, y quien haya acertado con distribuciiones más adecuadas a las nuevas demandas del público, obtendrá claras ventajas competitivas sobre el mercado.

Detecto desde hace tiempo una tendencia que es valorar cada vez mas la existencia de un office en la cocina. La tendencia a hacer de la cocina un lugar agradable donde estar de forma que quien cocine no se siente exilado y el “patito feo de la casa”. Otra tendencia debe ser dividir el salón para segregar un despacho. Como los metros de la vivienda seguirá siendo por motivos económicos limitados, quizá una distribución nacida de la fusión de estos cuatro ambientes en solo tres sea atractiva para los clientes futuros.

Imaginemos un amplio salón que en un extremo tiene una cocina incorporada y en el opuesto un rincón de despacho. Ambos extremos pueden aislarse mediante puertas de la zona central dominada por el área de comedor y a inevitable televisión plana. ¿Sería del gusto de quien viva allí?

En mi opinión la zona de cocina, se mantiene independiente, porque la cocina americana, tipo isla de cocina en el centro de un salón, que resulta muy atractiva en revistas, está reñida con los olores y humos que desprende la cocina tradicional española. El poder cerrar la puerta de la cocina es en último extremo, la única solución de defensa contra los olores y humos que desprenden las ollas y guisos en España. Sin embargo quien hace la comida no desea sentirse exilado, por lo que salvo en momentos extremos, prefiere mantener la puerta abierta,e incluso incorporar la cocina al completo en el cuarto de estar, como una forma de continuar participando de la vida familiar mientras cocina

En el otro extremo, se necesita un sitio que, por el contrario, permita aislarse de la vida familiar para trabajar en las mejores condiciones, pero ¿no sería conveniente incorporar su espacio a la sala en momentos señalados como fiestas familiares, donde unos metros mas de salón siempre son bien recibidos?

Situados entre ambos núcleos de actividad, el salón/estar tradicional donde toda la familia celebra su vida en común, desde comer a ver la televisión.con el tradicional sofa para ¿ver? la television miestras se echa una cabezada.

¿Puede ser algo así lo que quieran en el futuro?. No me atrevo a asegurarlo, pero si el teletrabajo triunfa, está claro que sus consecuencias habrán de afectar a la distribución de las viviendas.Y no solo en lo indicado, hoy hay bajos que los promotores no saben bien como vender, pues la gente no quiere vivir en bajos que mira a la calle y las calles no son salvo excepciones comerciales, por lo que no son adecuados para tiendas. ¿Quizá en el futuro, dar a una vivienda un despacho en el bajo quizá seaun atractivo adicional de mayor fuerza que dar un trastero.

Buenos estudios de mercado pueden ayudar a predecir como será la demanda en el futuro.

Nota.- Este post pertenece a la serie Teletrabajo del que hasta el momento se han escrito los sisguiente números.

Capitulo 1 – Trabajar en casa, perfecto. Pero donde, ¿sobre la cama?
Capitulo 2 – ¿Y si te dicen a tí, que puedes trabajar desde tu casa?
Capitulo 3 – Deshojando la margarita, en la ciudad o en el campo