Electrodomésticos con pequeños defectos estéticosUna de las compras más importantes y costosas que se realizan en una nueva vivienda es la de los electrodomésticos. Las principales marcas renuevan cada año la llamada “línea blanca”, que cada vez va siendo un nombre más impreciso: frontales de acero, panelables, o decorados con reproducciones de obras de arte, han ido desplazando al tradicional blanco que caracterizaba a estos aparatos. La concienciación medioambiental de compradores y fabricantes, junto con las subvenciones de la Administración pública, están sirviendo para ampliar la oferta de aparatos más eficientes en cuanto a consumo energético. Sin olvidar la inclusión de soluciones tecnológicas, como ordenadores con TV y acceso a internet incrustados en frigoríficos preparados para hacer la compra online, hornos programables vía SMS o interfaz web, e incluso interfaces bluetooth que permiten a invidentes hacer un seguimiento del estado de los procesos de cocina con un pequeño auricular. Y hay que tener en cuenta que se trata de productos de uso diario que estarán en nuestro hogar durante muchos años, a menudo incluso más que los propios muebles de cocina.

Todas estas innovaciones, prestaciones, rendimiento y diseño, tienen un coste, que no siempre estamos en situación de asumir, puesto que su adquisición suele coincidir con la compra de la cocina… y a menudo del resto del mobiliario de la vivienda, la mudanza, etc. Esto hace que a veces te encuentres en la necesidad de irte a un electrodoméstico de gama media-baja en lugar de ese tan bonito que viene en la portada del catálogo.

Durante el transporte, es frecuente que los electrodomésticos reciban golpes y arañazos que en nada afectan a su funcionalidad. A los fabricantes no les salen las cuentas si tienen que andar reparando todos los aparatos que sufren estos desperfectos, y para darles salida se han creado las tiendas que los venden a coste reducido, con todas las garantías. Pero, ¿merece la pena? Pues si tenemos en cuenta los siguientes trucos, podemos encontrar auténticas gangas:

  • Pequeños defectos son pequeños: El tipo de golpes con los que se venden estos electrodomésticos son muy diversos, y a veces llegan a ser imperceptibles. Tan sólo hay que saber buscar.
  • Lo que el ojo no ve: En las cocinas de hoy en día es habitual que los electrodomésticos vayan encastrados, por lo que sólo vemos su frontal. En estos casos, simplemente tenemos que encontrar uno que tenga el frontal el perfectas condiciones, y los desperfectos estén en los laterales o en la parte superior: una vez instalado, parecerá nuevo.
  • Más variedad de la que te imaginas: El acero, tan habitual en los electrodomésticos de hoy en día, es extremadamente delicado y sensible a pequeños golpes. Así que es posible encontrar artículos de gama alta con minúsculas imperfecciones de casi cualquier modelo recién salido al mercado con importantes descuentos.
  • Piensa en grande: Las tiendas de defectos estéticos tienen un espacio y variedad limitados, pero casi todas cuentan con un almacén central donde disponen de más artículos. Consulta si venden al público directamente en el almacén y acude allí, será más probable que encuentres el que vas buscando y en mejores condiciones que en las tiendas.
  • Ten paciencia: Si cuando vayas no encuentras uno que te convenza, no compres si ninguno cumple tus expectativas. Ten un poco de paciencia y vuelve otro día, más temprano, por si han llegado nuevos aparatos que tengan desperfectos en zonas no visibles.
  • Piensa a largo plazo: Si del modelo que te gusta sólo los encuentras con golpes en la parte visible, quizás alguno de ellos sea tan pequeño que no importe. Piensa que a lo largo de su vida útil es probable que reciban golpes o arañazos más grandes.
  • Al lavadero no llevas a las visitas: Si la lavadora y secadora van en el lavadero, ¿qué más da que tengan un arañazo en las zonas visibles? Puedes encontrar equipos eficientes y de gran capacidad a precios de risa.
  • Sé flexible: Si no encuentras el modelo que buscas, quizás haya uno de características similares o incluso mejores, pero de otro fabricante.
  • Regatea: Al final y al cabo, esto es un mercadillo de ocasión. Quizás puedas regatear un poco, especialmente si tú te ocupas del transporte.
  • Ya me lo llevo yo, gracias: Piensa que estos electrodomésticos han recibido los golpes en el transporte, así que si puedes encárgate de llevártelos por tus propios medios, no vaya a ser que lleguen con nuevos golpes. Y a menudo puedes conseguir algún descuento por ahorrarles el desplazamiento.
  • Esquemas de precios: En estas tiendas por lo general el precio se fija para cada modelo, independientemente de los desperfectos que tenga. Así que busca hasta que encuentres uno que te guste y tenga pocos golpes o en sitios donde no importe.

Como puede verse, si desmitificamos un poco el tema y nos dejamos de prejuicios, podemos ahorrar buenas cantidades de dinero, siempre sin renunciar a garantías. En la foto que acompaña el artículo podéis ver mi propio lavajillas, a modo de ejemplo. Es de primera marca, del modelo que íbamos a comprar por catálogo: frontal de acero, múltiples programas de lavado, eficiencia triple A… Teníamos presupuestos de 550 hasta 590 euros, pero lo hemos conseguido por 320 euros gracias a que tenía pequeños golpes en los laterales que, obviamente, no son visibles donde lo hemos instalado. Tuvimos que ir un par de veces al almacén central hasta que vimos éste que tenía el frontal en perfectas condiciones, pero el ahorro compensa con creces.