De vez en cuando el mundo se ve sacudido por una rara enfermedad, la fiebre del oro, la más famosa ocurrió en California en 1849, cundo alguien encontró una veta de oro a la orilla de un río, pero se ha repetido en diversos lugares, tanto de Norte América, Atlanta, Georgia o Carolina del Norte como lejos de allí en Argentina, Nueva Zelanda y Sudáfrica..

En España, también tuvimos nuestra particular fiebre, pero, “váyame San Cleto, lo que es la miseria”, que fue de plata y duró solo unos días. Si no sabe lo de los duros de Cádiz , mejor será que se lo explique la inefable Marisol en un vídeo de su época gloriosa. El conocido tanguillo que canta Marisol es el himno del Carnaval de Cádiz, y cuenta un hecho real, En 1904, el 3 de Junio, un pescador conocido como “Malos pelos“, estaba cavando un hoyo para enterrar desperdicios y despojos de los atunes, frente a lo que hoy es la Residencia y encontró unos “duros“, en realidad reales de a 8.”Malos pelos” se llenó los bolsillos de monedas y se marchó sin avisar a nadie. Sus compañeros, extrañados fueron a buscarlo y se enteraron de lo del tesoro. Una furiosa reacción en cadena lleno la playa de enfebrecidos buscadores de tesoros.

De la Fiebre que hablaré hoy surgió en Australia alrededor de 1915, cuando en pleno desierto surgió la Fiebre del Ópalo, que le convirtió el inhóspito lugar en campo minado de agujeros y túneles hechos por quienes buscaban el tesoros en forma de piedras de ópalo. Los buscadores de tesoros procedían de todas las partes del mundo pero predominaron los de origen eslavo.

La dureza del clima, el calor sofocante, unido a su gran pobreza, les llevó a elegir para vivir las mismas galerías y cuevas que iban excavando en la búsqueda de los ópalos, mucho más frescas y protegidas del sol inclemente que cualquier construcción hecha al aire libre.Surgió así, poco a poco, una ciudad Coober Pedy, traslación fonética al ingles de lo que en lenguaje aborigen es “hombre blanco en un agujero”, una buena definición del lugar, una ciudad subterránea en la que no solo había viviendas, sino bares y tiendas, incluso diferentes iglesias de las distintas religiones que llevaron los mineros, entre ella la iglesia ortodoxa de los mineros yugolavos.

Hoy la ciudad en medio del desierto, sigue viviendo del ópalo, y aunque la gran mayoría de los yacimientos están en manos de grandes empresas mineras que utilizan poderosas maquinas de extracción, quedan aún románticos mineros que persiguen en solitario la quimera del oro. Las cuevas sieguen siendo viviendas de muchos de los mineros, hoy convertif¡das en viviendas confortables con todos los adelantos, y ha surgido una nueva industria en el pueblo, el turismo. Si Vd., tiene afán de aventura, puede trasladarse en vacaciones a un hotel subterráneo de Coober Pedy, que aparte de cama y comida de gran calidad, le proveerá de piso y pala y los permisos correspondientes para cavar en busca de ópalos. Así que si tiene (mucha) suerte, puede salirle el veraneo gratis, a la vez que contribuye a ampliar el número de habitaciones del hotel. ¿Se anima?.

Le dejo con una pequeña selección de fotografías y un video, que aunque está en alemán, es perfectamente comprensible. Si quiere saber más de esta extraña ciudad, mire la colección de fotos de Coober Pedy que hay en Flikr y la de videos en Youtube o lea alguna de estas direcciones:

Viaje a Oceanía Coober Pedy, la ciudad de piedra en el corazón de Australia
Asisido Coober Pedy y Adelaide
Guía Turística Coober Pedy: la ciudad bajo tierra en Australia
Ovejas Eléctricas La ciudad subterránea de Coober Pedy