La familia crece, ella tiene mal horario de trabajo y viaja mucho y ¡claro!, tiene que tener una chacha interna que la cuide los niños, la profesión la exige una intensa vida social y tiene que tener amplios salones,…

Vamos, que a Madonna, como a media humanidad, la casa donde vivía se le quedaba pequeña y suspiraba por ir a otra mas grande en el mismo barrio, pues eso si, el barrio si le gusta, y en su barrio hay buen comercio, que es que hay de todo, y además hay un parque en frente mismo de la casa donde pueden ir correr los niños….

Total, que surgió la posibilidad de comprar una segunda vivienda en la misma casa y no se lo pensó dos veces. Se cumplió el sueño de la mitad de los habitantes del planeta, ampliar su casa con la del vecino y con una gran diferencia, ella si tiene la “pasta gansa” que el piden por el piso de al lado.

El caso es, que como decía la fotonovela, “los ricos también lloran”, porque resulta, que en muchas casas de Manhattan, no basta ser rico y famoso y que además el dueño de un piso al lado del tuyo te lo quiera vender, hace falta también obtener el “placet” de la comunidad de vecinos y esa comunidad, ha decidido que ese piso no se le venda a Madonna.

Le ha ocurrido a Madonna, lo mismo que les ocurrió a otros muchos famosos, como a sus amigos Antonio Banderas y Melanie Griffith, o a Richard Nixon que fue presidente de América o a Barbara Streisand. Las exclusivas comunidades de propietarios de Manhattan no desea tener como vecinos a famosos

En América, las casas de pisos, los condominios que ello llaman, son cooperativas de propietarios con un régimen interior que en su articulado establece que el administrador de la vivienda, tiene la última palabra en el caso que un piso del edificio vaya a cambiar de dueño. Pretenden proteger con ello al resto de los propietarios, del riesgo de tener que convivir en su propio edificio con personas, a las que a juicio del administrador que llava la gestión de la comunidad, considere que no son adecuados vecinos para la comunidad y los administradores son muy estrictos pues en el acierto de su gestión les va el mantener el cliente. Parece ser, que para quienes llevan estos edificios de súper lujo, los famosos no son bien recibidos, pues atraen a fans y paparazzis, que alteran la plácida tranquilidad que desean los otros propietarios, así como que luego hay quejas derivada de soportar, las molestias que ocasionan las extremas medidas de seguridad que imponen sus guardaespaldas..

Madonna ya sabe de esto, pues 1985 se encontró con el mismo problema, cuando intentó comprar un apartamento en otro lugar de Manhattan. Por esa razón, terminó comprando el actual, situado en la en la calle 64 del Upper West Side, al lado de Central Park. Ahora quería comprar un segundo piso en el mismo edificio y en esta ocasión, quienes entonces no tuvieron inconveniente en elegirla de copropietaria, le han puesto la proa. Madonna que hoy no es la jovencita de 1985 y ya no está acostumbrada a cumplir órdenes de nadie, ha puesto el grito en el cielo y los ha llevado a los tribunales junto a la comunidad de copropietarios, Es decir, se pone un juicio a si misma, olvidando la famosa maldición del gitano, ¡Tengas juicios y los ganes!, pues dictamine el juez lo que dictamine, a ella la va tocar ganar y pagar a la vez, pero el odio ciega razones.

Deseo, por el bien de mis antiguos compañeros los Agentes Inmobiliarias, que al contrario de lo ocurrido con otras muchas ordenanzas y leyes, como la limitación de la velocidad en carretera, la ley anti-tabaco, o las discriminaciones positivas para las minorías, que nacieron en las legislación USA y posteriormente han pegado el salto del charco, esta norma, no llegue nunca a implantarse en España. Dada la mala baba que destilan la casi totalidad de las comunidades de vecinos de este país, lo único que les falta a mis sufridos compañeros es que, una vez conseguido un comprador, tengan que convencer a la comunidad de vecinos de lo idóneo que resulta el candidato.

Si esa norma se llaga a implantar aquí, la crisis de venta de inmuebles que padecemos, será un juego de niños comparada con la que se montaría..

Via
Crônica