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Millones de personas en todo el mundo se acuerdan especialmente a final de mes del pago de la hipoteca, el estrés aumenta considerablemente, sobre todo cuando un buen número de facturas y pagos complementan la hipoteca. El hecho de que los tipos de interés aumenten y cada cierto tiempo nos encontremos con una cuota hipotecaria más elevada, produce un aumento de nuestros dolores de cabeza y por supuesto, del estrés que ya de por si sufrimos habitualmente debido al ritmo de vida de nuestra actual sociedad, indudablemente las hipotecas afectan a nuestra salud.

Precisamente sobre este tema la Asociación Americana de Psicología ha elaborado una encuesta, cuyos resultados muestran que el estrés es mayor en los lugares donde se paga más por el alquiler de un inmueble o por la hipoteca adquirida. Las ciudades más caras son entonces las que más resienten la salud de la población, siendo fuentes significativas del estrés que se padece, Nueva York o Nueva Jersey serían algunos ejemplos, aunque seguramente los datos coincidirían en ciudades como Madrid o Barcelona.

La crisis inmobiliaria agrava el problema, comprador y arrendador sufrirán con el paso de los meses mayores quebraderos de cabeza y más estrés. Nuestro bolsillo y nuestro poder adquisitivo se resiente, pero lo peor que puede ocurrir es que además se resienta nuestra salud. Es difícil no preocuparse y poco podemos hacer al respecto, hasta no hace mucho en la escala del estrés podíamos encontrar la hipoteca en una posición intermedia, sería interesante actualizar dichos valores para comprobar cuál es su verdadera influencia al respecto.

No nos queda otro remedio que intentar afrontar la situación con optimismo y esperar que la situación termine por normalizarse.

Vía | La Tribuna Hispana
Más información | APA (Americana de Psicología)