Como anunció Zapatero, de aquí al final de su legislatura, se pretende presentar como principal realización de este gobierno, la solución de los problemas de la vivienda para los jóvenes. Para ello se está diseñando un plan basado en el alquiler de viviendas.El alquiler de viviendas, no coincida con el deseo de los jóvenes, que es poder adquirir una vivienda a un precio acorde con los sueldos que perciben.

Si embargo, el gran problema que se le va plantear al gobierno, es que no se puede incentivar la demanda de alquiler de pisos, subvencionando parte de la cuota de alquiler, sin conseguir aumentar la oferta de pisos en alquiler en la misma proporción, pues en otro caso la subvención entregada a los jóvenes, inevitablemente terminarán siendo absorbida por el aumento de los alquileres.

Aumentar la demanda y la oferta

Aumentar la demanda, aun no siendo la opción preferida por los jóvenes, resulta hasta cierto punto sencillo, pues, ¡obligado te veas!. Si la compra de una vivienda queda fuera de las posibilidades del mileurista, tendrá por fuerza que optar por el alquiler, aunque sea compartido con otros jóvenes en las mismas condiciones. En este caso, la ayuda que perciban, sea grande o pequeña, será siempre bien recibida y supondrá un incentivo adicional al deseo/necesidad de alquilar una vivienda..

Pero ¿cómo conseguir aumentar la oferta de viviendas en alquiler?. El momento es adecuado, existen muchas viviendas vacías y con la actual perspectiva de un futuro a medio plazo con precios de venta estancados, en el mejor de los casos, junto a una mayor dificultad para la venta, podrían decidir a muchos propietarios a plantearse obtener un rendimiento económico, al menos por unos años, de sus viviendas poniéndolas en alquiler. Sin embargo actualmente esto no está ocurriendo pese a las circunstancias por las que atraviesa el mercado, muchas viviendas permanecen cerradas sin que sus propietarios se atrevan a alquilarlas.

Desamparo jurídico del propietario

A intentar cambiar la pasividad de estos propietarios es hacia donde se encamina el próximo lote de medidas diseñado por el ministerio. Este lote, según lo que se anticipa pasa por dar mayor seguridad jurídica a los propietarios, algo que debería estar garantizado de siempre en un estado de derecho. Desgraciadamente en la actualidad esto no pasa, el propietario se encuentra inerme ante un inquilino que resulte ser un sinvergüenza, pues el actual sistema jurídico, no resulta eficaz para proteger a la parte inocente, sino que termina permitiendo que la culpable, después de vivir “de gorra” durante una larga temporada en casa ajena, se larga a buscar otro “pardillo”, declarándose insolvente, y por tanto sin pagar las deudas y daños ocasionados en el piso.

En línea con esta política está la noticia que traen hoy los periódicos de que el Gobierno aprueba crear 10 juzgados para agilizar los desahucios en los municipios más saturados.

¡Con la justicia hemos topado! Eso supone una gota de agua en el mar, diez juzgados no supone ni uno más por autonomía. En Madrid hay juzgados que tardan más de un año en resolver un caso de desahucio, ¿Cuanto va a reducirse el plazo de un desahucio si por casualidad toca poner uno de esos juzgados en esta ciudad?

Cambiar las leyes, ¿ cuando y como ?

Otra medida consiste en reformar “lo antes posible” la legislación procesal. ¿Que significa “lo antes posible” y en que va a consistir la reforma?, El intento de juicios rápidos para este asunto ya se ha probado, no recuerdo si fue el gobierno de Aznar o el de Felipe González el que lo instauró, pero pese a todos los esfuerzos, ya digo que existen jueces en Madrid,(y supongo que en otros muchos sitios), que tardan mas de un año en resolver un caso de desahucio. ¿Va a conseguir de los jueces Zapatero lo que no consiguieron los gobiernos anteriores?.

Podemos achacar si queremos a la especulación el que existan pisos vacíos y cerrados que no se ponen, ni en venta ni en alquiler, pero todos sabemos en nuestro fuero interno que eso no es cierto en la inmensa mayoría de los casos, Yo jamás me he encontrado con personas que hubieran tenido un piso cerrado esperando que subieran. Lo más próximo a la especulación que conozco era quien compraba un piso “sobre planos” para venderlo antes de su entrega construido, jamás he conocido personas que una vez construido lo mantuvieran cerrado con el único objetivo que pasara el tiempo. No digo que no existan, solo digo que en mi extensa vida profesional, no me los he topado ni como parte vendedora ni como parte compraqadora.

Evitar demagogia, el propietario no pretende ganar, solo no perder

Confundir demagogia con realidad hace que se tomen medidas que no llevan a ninguna parte, como la ocurrió a la anterior Ministra Trujillo, que no acertó en una sola de las medidas, al dejarse llevar de ideas preconcebidas, por las que propuso acciones como la Sociedad Pública de Alquiler (SPA), o las medidas de arbitraje . Los propietarios no ponen en alquiler sus pisos simplemente, porque no se sienten suficientemente amparados legalmente. frente a un inquilino sinvergüenza, cualquier medida que no lleve a los inquilinos la tranquilidad de saber que están amparados no por una ley que les favorezca sino sólamente que ponga doto a los abusos del inquilino, está condenada al fracaso. .

Un inmueble es en la mayoría de los casos, la hucha donde la extensísima clase media de este país pone sus ahorros. El objetivo que persiguen al comprarlo es intentar proteger los ahorros de la inflación, para recuperar más o menos su poder adquisitivo cuando lo necesitemos. Si hubiera una entidad financiera de solvencia, que en vez de ofrecernos tal o cual interés, prometiera devolver tan solo el 90% del poder adquisitivo real de nuestros ahorros, cuando decidiéramos retirarlos, estoy seguro que muchos de los que hoy ahorramos en “ladrillos” ahorrarían en esos fondos, pues los “especuladores” que compran viviendas, solo pretenden poder recuperar el esfuerzo realizado para su compra cuando lo necesiten, no pretenden ganar, solo no perder..

Alquilar un piso que en el mejor de los casos te va a producir unas rentas que a la hora de la Declaración de la Renta, que una vez descontados los gastos, se van a reducir en un 30% como mínimo, y que en el peor de los casos no solo supone que no cobras un duro, sino que además de pagar los gastos, tienes que meterte en pleitos, (la maldición del gitano ¡Tengas pleitos y los ganes!), para recuperar no las rentas, sino tan solo tu propio piso y probablemente destrozado, es un riesgo que muchos en este país no quieren correr.

Afrontar el problema con realismo

Si la Chacón se queda en cambios cosméticos, como lo han sido todos que sobre este tema se han hecho en este país, por gobiernos de uno y otro signo, desde la aprobación de la Ley Boyer, (que esa si fue un auténtico revulsivo), no conseguirá nada repartiendo subvenciones a los jóvenes, pues no habrá pisos que alquilar..

Si por el contrario si se “moja” y de verdad consigue dar un real amparo jurídico a los propietarios de los pisos no frente al inquilino decente, si no solo ante a los sinvergüenzas, si quisiera, podría ahorrarse las subvenciones, pues saldrán tantos pisos en alquiler que el precio de los mismos bajará, tan solo como consecuencia de la pura Ley de la Oferta y la Demanda, más de lo que ella esta dispuesta a dar a los jóvenes, y bajarán no solo para los jóvenes, sino para los divorciados, los desplazados por motivos laborales y para cualquiera que necesite un piso en alquiles, sea la que sea su edad y condición..

Falta por legislar la vivienda compartida

De todas, formas falta por legislar una modalidad de alquiler cada día mas abundante que es el alquiler de vivienda compartida, pues tiene una problemática específica no contemplada jurídicamente por la ley dque rie los contratos de alquiler, pensada para contratos hechos entre un propietario y un único inquilino. Sobre todo faltan normas legales de actuación cuando aparecen conflictos de convivencia entre los coinquilinos. ¿Que ocurre cuando uno se va y los demás continúan?, ¿Cómo sustituir un inquilino por otro continuando con le mismo contrato?. Hoy en día muchas parejas (matrimonios de hecho) alquilan una vivienda compartida, es frecuente que surjan problemas cuando la pareja se deshace, pues los derechos de cada uno sobre lo que fue el “domicilio conyugal” no son claros y no tiene porq ué el propietario andar tomando medidas salomónicas.

Acuerdesé Señora Ministra de estos problemas, aun es vd relativamente joven y en su entorno se habrán dado muchos casos como los que le indico. Búequelos una solución legal. Incidencias de este tipo deberían legislarse, pues de momento se resuelven entre inquilinos y propietarios con componendas fuera de toda legislación.