Un documento básico para la planificación, el Padrón Municipal, esta padeciendo una merma de calidad importante, porque por múltiples razones, los ciudadanos deciden empadronarse en direcciones que nada tiene que ver con el lugar donde está su residencia habitual.

Consecuencia de la transferencia de competencias desde el Estado a las autonomías y municipios, los derechos y deberes de los ciudadanos difieren según el lugar donde estén empadronados, en consecuencia, unos por alcanzar determinados derechos y otros por eludir ciertas obligaciones, falsean su empadronamiento, inscribiendo como lugar de residencia, direcciones que nada tiene que ver con el sitio donde está enclavado su hogar.

El Padrón Municipal de Habitantes es el registro administrativo donde están inscritos los vecinos de un municipio. Corresponde a los Ayuntamientos su custodia y puesta al día y junto al Censo de Población, son las fuentes de información sobre la demografía, y por tanto, son información fundamental para el conocimiento de la estructura de la población.

Los motivos por los que la gente se empadrona falsamente son múltiples variados y con frecuencia nímios. Los casos más preocupantes y de mayor trascendencia ocurren en pequeñas poblaciones, donde el empadronamiento fraudulento de unas docenas de personas aseguran una mayoría en los comicios municipales en unos caso, con el fin de conseguir la mayoría de un determinado partido, en otros, aun mas repugnantes si cabe, por conseguir el control municipal de los partidarios de determinadas operaciones urbanísticas. En un pueblo de reducida población, empadronar unas cuantas docenas de personas, por ejemplo los empleados de una urbanizadora y sus familias, puede ser suficiente para torcer en las elecciones locales la dirección del voto. Igualmente se han dado el casos a la inversa, impedir mediante diferentes artimañas el empadronamiento de residentes extranjeros, por miedo a que ellos fueran capaces de cambiar el sentido de una votación.

Sin embargo, siendo estos casos los motivos de mayores resonancia mediática, estadísticamente son inapreciables, son los motivos particulares los que protagonizan el grueso de la adulteración de datos del Padrón Municipal. Por ejemplo la regulación del el parking en el interior de las ciudades, ha motivado que cientos de personas hayan decidido cambiar el lugar de su empadronamiento, con el fin de conseguir una tarjeta de residente que les permite aparcar dentro de determinados barrios. Esta ha sido la causa por la que cientos de profesionales se han empadronado en su despacho abandonado el empadronamiento de su hogar familiar.

Otro motivo para empadronarse en distinto lugar de su residencia habitual es el de conseguir “puntos” para tener derechos a determinadas ventajas sociales, como puede ser el optar a un piso VPO, empadronándose en casa de los padres quien ya vivía fuera del hogar paterno, o conseguir plazas en una guardería próxima al trabajo , o facilitar el ingreso de sus hijos en determinado centro concertado .

Hay también motivos de todo tipo para empadronarse a veces en diferente autonomía, el distinto tratamiento fiscal en sucesiones y en empresas familiares, la mejor calidad de la sanidad en ciertas autonomías y otros motivos semejantes, llevan a muchas personas a cambiar su padrón a regiones diferentes de donde viven.

Igualmente la última regularización de extranjeros “sin papeles”, produjo un abundante fraude efectuados por mafias organizadas que “comercian” con los “papeles” de los emigrantes, dando lugar a censar emigrantes con el fin de poder probar documentalmente un tiempo de residencia en el país, que nada tenía que ver con la realidad. Aunque en algunos casos los responsables del censo han acabado en prisión, es de suponer que estos casos, son solo la punta del iceberg de la corrupción efectuada en el censo por este motivo.

Por último se comenta que en muchos pequeños pueblos, no se pone especial cuidado en eliminar del padrón personas fallecidas e incluso quienes se han empadronado en otro sitio, con el fin de mantener una ficticia población superior a la real y poder acceder con ello, a subvenciones de mayor cuantía procedentes de las diputaciones y gobiernos autonómicos.

Es difícil saber si todos estos casos indicados y más que puedan existir y que yo desconozca, suponen una proporción de errores en el padrón de importancia estadística, no he encontrado en Internet ningún estudio al respecto, pero juzgando solo por los datos que salieron a la luz en una conversación entre amigos que tuve hace poco, pienso que el fraude alcanza cotas suficientemente elevados para hacer dudar en principio de la validez de los datos obtenidos del Padrón Municipal, pues contando cada uno de los amigos los casos que personalmente conocíamos, se vio que el fraude es mucho más extenso de lo que a primera vista se pudiera sospechar, pues todos conocíamos abundantes casos en nuestro entorno. En esa conversación salieron a relucir motivos tan peregrinos para efectuar fraude en el padrón como los siguientes:

* Empadronarse en Canarias para tener mejor precio en los billetes de avión a la península
* Empadronarse en la vivienda de los padres ancianos, para poder aparcar con mayor facilidad cuando se les visita.
* Empadronarse en una segunda vivienda para poder desgravarse la hipoteca de su compra como si se tratara de la primera vivienda.
* Continuar empadronado en la vivienda de los padres para poder optar a hipotéticas ayudas a la vivienda joven.
* Empadronarse en el lugar de nacimiento por motivos sentimentales de amor a la tierra chica
* Tener el domicilio en Navarra por motivos fiscales
* No actualizar el padrón en otra localidad, para no perder los derechos adquiridos por antigüedad en el primer municipio.
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Como indiqué al principio, las diferencias surgidas entre unos sitios y otros dentro de un Estado Autonómico, hacen comprensible el proceder de muchas de las personas, ya que diferente lugar de empadronamiento da lugar a diferentes derechos y deberes en el ciudadano. Pero el resultado no puede ser más que preocupante, pues en Padrón Municipal es la herramienta básica para evaluar las necesidades de la población presentes y futuras, desde la demanda de servicio esenciales como el consumo de agua potable o los mercados de abastos, a las necesidades de escolarización o de sanidad, si el documento sobre el que se basan las previsiones carece de calidad estadística, las decisiones adoptadas pueden ser gravemente erróneas. No tengamos que lamentar en el futuro que entre todos lo matamos el el solo se murió.