Los madrileños llamamos irónicamente “Galerías Castilla” una suerte de pequeños y bastante cutres comercios que abren sus puertas en los diferentes pasillos y enlaces del Metro de Madrid.

Son especialmente abundantes en las galerías de enlace de las diferentes líneas que coinciden en la estación de Plaza de Castilla, de ahí su nombre popular, pero existen por diversos puntos, que yo recuerde, las hay abundantes en las estaciones de metro de Atocha, en Avenida de América y en la Puerta del Sol.

Generalizando el concepto y rompiendo moldes localistas, diría que “Galerías Castilla”, son locales comerciales situados dentro de recintos de transporte público utilizados en la circulación local, o mayoritariamente usados por personas que se desplazan por la ciudad o desde/hacia el centro a las ciudades dormitorio. Excluyo en concreto los locales comerciales de estaciones y aeropuertos pensados para gran recorrido, pues el público que circula por ambos recintos es absolutamente diferente, unos son ciudadanos que van y viene a su que hacer diario y otros son turistas en viajes esporádicos.

Los negocios que se instalan y prosperan en las “Galerías Castilla” son variados, generalmente relacionados con la compra de impulso, periódicos, complementos de moda, cafeterías etc., pero no en todos los casos. En muchos, se buscan el paso de una clientela fija, que un día tras otro hace el mismo recorrido a la misma hora por la mañana y en sentido contrario por la tarde, para ofrecer servicios útiles a esa clientela de paso obligado, bien porque con mayor o menor frecuencia precisen de los artículo que les ponen en su camino, cibercafés y locutorios telefónicos, películas de video, comida rápida para llevar, panadería, fruta y verduras, bien porque lo que se encarga por la mañana, se recoge por la tarde, como ocurre con el tinte, fotocopias, arreglo de calzado, copia de llaves, etc. En conjunto pequeños negocios, a veces algo cutres, pero que ofrecen un servicio muy interesante al generalmente agobiado de tiempo usuario de los servicios públicos.

En otros países las estaciones de tren de cercanías y metro, tiene asociadas amplias galerías comerciales, que suelen ser también accesibles desde la calle. La razón está en el clima, cuando tienes un palmo de nieve en las aceras, es mas apetecible comprar sin tener que poner los pies en la calle, aquí el clima es otro y no hace falta llegar a estos extremos, pasear por las aceras es agradable hasta en el invierno. Pero el colocar pequeños establecimientos en los paso más concurridos de usuarios de trasportes colectivos, no parece que pueda molestar a nadie y es un servicio complementario que se le ofrece al usuario de los transportes públicos.

Parece fácil iniciar el proceso aprovechando abundantes rincones sin excesivo uso de los pasillos y andenes, para colocar estos mini negocios, desde máquinas expendedoras automáticas a kioskitos o pequeñas tiendas. Igualmente pueden ampliarse y excavarse, espacios específicamente para estos locales en los sitios que unan un paso abundante de gente y poca complejidad técnica en la ampliación de los andenes.

El Metro de Madrid, cada año desplaza 655 millones de ciudadanos y crece casi un millón de desplazamientos mas mensualmente, A ello hay que sumar la ingente cantidad de personas que diariamente toman ferrocarriles de cercanías y los autobuses comarcales. Sin lugar a duda estamos hablando de más de 900 millones de desplazamientos anuales. Cifras similares se registran en Barcelona y menores pero proporcionales a su población, son las de cualquiera de las siete grandes áreas metropolitanas que hay en España.

Si en Madrid, solo uno de cada cien viajantes se gasta tres euros semanales comprando el pan, o el periódico, o una bebida fresca, cuando va o vuelve del trabajo, estamos hablando de un mercado potencial de 27 millones de euros, lo que no es poco, y, en mi opinión, con variedad de oferta en artículos y servicios, este ratio puede elevarse espectacularmente, pues hoy las parejas jóvenes, masivamente utilizan los transportes públicos y comen habitualmente cada uno en su trabajo, por lo que no les compensa realizar compras en Hipermercados, porque hacen compras mínimas. Si pudieran comprar lo que necesitan de urgencia, mientras esperan el cercanías o hacen un transbordo, distanciarían las salidas de casa con la intención de hacer una compra más grande en el supermercado del barrio.

Las ventajas de estas “Galerías Castilla” son evidentes:

Un servicio complementario para el usuario. El público no puede menos que agradecer que pongan a su paso mercancías y servicios que son libres de adquirir o no. En el peor de los casos si alguien no desea este servicio, con no utilizarlo está resuelto su problema.Por otra parte para la compañía de transportes no solo no supone una carga sino que los comerciantes ayudan indirectamente a la iluminacio, decoración y vigilancia de un tramo de pasillo.

Ingresos atípicos para las compañías de transporte. Las compañías de transportes públicos, con poca inversión consiguen unos ingresos en concepto de alquileres de locales, que siempre serán de agradecer a sus exhaustas arcas.

Fomento de las pymes y el empleo. Estos locales propican la aparición de pequeñoscomercios, hoy duramente castigado por las grandes superficies, y la creación de abundantes puestos de trabajo, dada la prolongada jornada de funcionamiento del metro y otros transportes públicos. Los pequeños comercios pueden ser la puerta de entrada para la próxima generación de emprendedores y empresarios, tan necesarios en una sociedad donde todos queremos ser funcionarios o empleados, pues abrir uno de estos locales suelen tener unos costos muy inferiores a los de una tienda en superficie, por lo que pueden actuar como base de lanzamiento de emprendedores.

No produce tráfico adicional. El acceso del público no crea problemas de tráfico, pues aparte que los clientes de estos locales utilizan por fuerza el transporte público, aprovechan viajes que ya hacen, por tanto no incrementan el tráfico ni de superficie ni de los transportes públicos sino que más bien lo reducen al evitar desplazamientos adicionales a los usuarios. En lugares con graves problemas de congestión de tráfico el abrir locales que generen una actividad comercial pero que no aumenten el tráfico habitual, han de consierarse muy positivo. Incluso el suministro de mercancía a estos establecimientos se puede realizar en palletes que circulen en el mismo metro en horas de baja utilizacion, desde una central de recepción alejada del centro de la ciudad.

Da “buen ambiente” a los accesos del transporte público. Se lleva vida a las largas galerías y andenes, creando un ambiente menos hostíl que el que crean los largos corredores y fomentando de forma indirecta la seguridad de estos túneles, pues siempre hay personas cerca de un teléfono para pedir ayuda en un caso de necesidad. Los fríos y tecnológicos pasillos y conductos que diariamente tiene que recorrer los usuarios de transportes colectivos, pueden volverse menos impersonales y más humano, si cada cierto trecho se encuentran un mostrador fuertemente iluminado donde un comerciante se esfuerza por presentar con sus mercancías la cara más bonita de la vida