Las viviendas más primitivas son de planta circular construida con materiales del terreno y cubiertas con un techo cónico de materia vegetal, restos de ellas se encuentran en cualquier continente, y aun usan esa técnica constructiva algunas tribus africanas y en otras partes del mundo.

En España se encuentran los denominados castros, resto de viviendas de esa índole. Abundan por el norte de León, Asturias y Galicia, pero el que no existan restos, al menos en abundancia por otras partes del país, se debe sobre todo a las diverencias del clima, mientras que en la zona cantábrica se construían de piedra y sus restos son fáciles de descubrir, en otras regiones más secas se hicieron de barro y sus restos han desaparecido totalmente.

Evolución de los castros son las pallozas, construcciones utilizadas como vivienda permanente hasta mediados del siglo XX, aún quedan alguna que se utiliza aún hoy como cuadra de ganado o pajar, o por el contrario habitada solo por personas, pero de forma discontinua, como segunda vivienda.

La palloza es una vivienda de planta circular o elíptica, con un diámetro de unos 10 mts. con muros de piedra vista, que como mucho alcanzan los dos metros de altura. La mayor diferencia con los castros es su uso mixto de vivienda y cuadra, lo que las obliga a un mayor tamaño y a tener una división interior que separa dos áreas, la vivienda y la cuadra. La palloza aprovechan la pendiente natural del terreno dos plataformas a diferente nivel, la más alta es plana y se sitúa la vivienda, en la inferiro se conservala pendiente de forma que evacuen los orines del ganado.

El tejado se sostiene por dos postes en tijera que apoyan directamente en el muro o en postes verticales adosados al muro junto a la división central. En esta tijera se apoyan varas repartidas regularmente a lo largo de todo el muro que a su vez se unen entre si con palos horizontales, formando el entramado cónico del tejado, donde se atan las haces de paja de centeno o de brezo en algunos casos, que forman la cubierta. El tejado tiene una pendiente aproximada de unos 45º, necesaria para que el agua escurra sin atravesar la masa vegetal de la cubierta y para que la nieve no se acumule en exceso. Las gruesas paredes y la masa vegetal ayuda a mantener la agradable la temperatura interior, tanto en invierno como en verano.

Los muros suelen tener unas pocas y pequeñas aberturas enmarcadas en madera, dos puertas diferentes, para la cuadra y la vivienda, y algunas aberturas o ventanucos que dan una tenue luz y aire fresco al interior, ello hace a las pallozas bastante oscuras. En la cuadra unas entramado de varas horizontal, permiten guardar hierba para el ganado, también suelen haber pequeños cercados que mantienen separadas a las vacas de los cerdos y las crías del ganado.

El centro del espacio destinado a vivienda está presidida por un hogar donde arde lentamente el fuego de leña cubierta de paja, sobre la que pende una la olla que sirve de puchero Alrededor en forma de U, se sitúa un escaño, que vale de asiento y como arcón de enseres y despensa y en ocasiones de lecho. Enfrente se sitúa un horno de piedra y barro fino que se calienta con las brasas del hogar para cocer el pan. No existe chimenea, pero en el alto del tejado se deja un hueco por donde escapa el humo, por lo que este, antes de salir, se extiende por el interior de la palloza. A los lados del horno suelen levantarse tablazones que crean uno o dos espacios usados como dormitorios, que forman los únicos espacios con cierta intimidad dentro de la palloza.

La forma circular tiene su razón de ser, en que permite rodear el máximo de espacio con el mínimo de longitud, pero limita su tamaño máximo posible a la máxima longitud que pueden cubrir los árboles que forman la tijera del tejado. Cuando los habitantes desean una vivienda más grande tiene que recurrir a la forma ovalada, que permite utilizar la misma tijera para cubrir una mayor superficie. Frecuentemente para estabular más ganado crece solo el lado de la cuadra, con lo que al mantener su posición habitual la tijera, sobre la separación de ambos espacios, see da al tejado una forma asimétrica muy característica.

Al ir creciendo la superficie de la palloza más y más, se va transformando poco a poco en un edificio de planta alargada, con dos tijeras unidas por una viga en la parte superior. La palloza termina perdiendo la curvatura de los extremos, evolucionando hacia formas absolutamente rectangulares y a cuatro o dos aguas como las barracas valencianas.

No todos los vestigios circulares que quedan en Asturias y Galicia son restos de pallozas, pues el mismo principio de economía en el cierre de superficies se extiende a todo tipo de cercados. De forma circular son muchos cercados no techados, donde por la noche, en el monte, se protegía al ganado del acoso de los lobos, Estos apriscos eran circulos de todos los tamaños, Incluso se encuentran unos muy reducidos utilizados para proteger las colmenas de los ataques del oso.

La forma más segura de diferenciar un aprisco de los restos de una palloza es estudiar su tamaño, las pallozas tiene entre los 7 y 12 metros de eje menor, y el numero de puertas, una única puerta indica con mucha probabilidad un cercado, dos puertas aumentan la probabilidad de estar ante los restos de una palloza.

El tejado de paja fue la cubierta más habitual en las montañas de España, no solo en la zona galaico asturiana, sino en todo el norte en general, incluidos los valles pirenaicos, Poco a poco se ha ido sustituyendo esta cubierta por tejados de teja árabe La razón más que en la eficacia de la teja, pues un grueso manto de paja, es perfecto aislante y no deja pasar la lluvia, fue el duro trabajo de mantenimiento que conlleva, pues la cubierta vegetal se pudre con cierta rapidez bajo el efecto de la humedad y el sol, lo que obliga a un frecuente trabajo de mantenimiento y reposicion de mas capa vejetal.

Debido a ello, desde hace tiempo muchos edificios, incluidas las pallozas, cambiaron la cubierta vegetal por otra de teja, o en algunosos casos pizarra, lo que exige el cambio de la estructura se soporte original, por otra más resistente, dada la diferencia de peso de las cubiertas. Actualmente salvo escasísimas excepciones, solo conservan cubierta vegetal de paja o brezo, las pallozas que se han reconstruido por motivos turísticos o etnográficos, pero es rarísimo que conserven su techo de paja las pallozas que han llegado en uso continuado hasta nuestros días. No obstante fotografías como la tomada por el etnólogo alemán Fritz Kruger en 1927, en Brañas de Arriba, muestran que el techo de paja se conservó mayoritariamente hasta bien entrado el siglo XX. .

Es asombroso que las viviendas de forma circular, que han sido el hogar habitual durante cientos de generaciones, hayan desaparecido de forma tan radical, en favor de viviendas con planta rectangular, hasta el punto, que hoy, una vivienda circular, nos parece una excentricidad. Solo en los últimos tiempos en dos tipos de construcciones, se ve cierta tendencia a la vuelta a la planta circular, los ultramodernos rascacielos y los experimentos de edificios sostenibles.

Aparte de lo que haya en ello una posible moda, la elección de esa forma vuelve a justificarse por la ventaja que tiene el cierre circular, ser la mínima longitud para limitar un mismo volumen de edificación. Esta forma reduce los gastos de climatización del edificio. Resulta curioso que las mismas consideraciones económicas hayan conectado a los edificios más modernos con las edificaciones más tradicionales.

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