A través del magnifico Boletín de Idealista nos enteramos de un informe pedido por la Generalitat que avisa lo que ya más o menos sospechábamos, que las pistas de esquí no son rentables por si mismas y que si se mantienen abiertas es gracias al negocio inmobiliario que hay detrás. Los forfait no son suficientes para mantener en marcha el caro y complicado mundo de las pistas de esquí, los arrastres, los servicios de emergencia, la nieve artificial y toda la parafernalia de eventos y competiciones que acompaña a una estación de esquí.

El negocio se mantiene por que ayuda a trasformar los aledaños de la estación en solares, construir y vender segundas viviendas. Cuando ese negocio se acaba, la estación entrará en pérdidas como ya sospechabamos. Las estaciones de Navacerrada y Valdesquí, pese a su proximidad a una ingente masa de potenciales esquiadores, no son, ni nunca serán negocio, y la razón es precisamente su proximidad a Madrid. Los esquiadores van, esquían y se vuelven, y no dejan más dinero en la estación, que un forfait y un café. Con ese gasto, una estación de esquí no vive, precisa para subsistir la participación directa o indirecta de los ingresos generados fuera de pista, las comidas, el apresquí y sobre todo, el alojamiento del esquiador.

Solo tres estaciones tienen la posibilidad de ser realmente rentables, El Valle de Arán, el complejo Cerler/Formigal/Candanchú y Sierra Nevada. El resto de las estaciones, o no tiene la altura y extensión necesarias para ser consideradas atractivas por los esquiadores, o como ocurre en Navacerrada, están excesivamente cerca de su vivienda habitual, ara invitar a dormir e pié de pista.

El negocio de la nieve está en que un practicante del esquí decida tomarse una semana para esquiar al año, lo que ha dado en llamarse la Semana Blanca y durante toda esa semana, los gastos que realice, del tipo que sea, repercutan de una forma u otra en el mantenimiento de la estación de esquí. Para que un aficionado al esquí elija una estación como destino para de semana de nieve, aparte de que haya nieve, necesita que la estación tenga un tamaño que le permita cambiar frecuentemente de pistas a lo largo de la semana, pues bajar siempre la misma ladera, no es del agrado del esquiador medianamente experto.Por otra parte también es necesario que la llegada a las pistas desde el domicilio habitual sea relativamente larga y penosa, pues si no lo es, resulta mucho más barato dormir en su casa y solo ir a esquiar, como ocurre en Madrid con Navacerrada o La Pinilla.

En las pistas de primera calidad, muchos aficionados, aunque en principio no piensen utilizarla mas de una semana o quince días al año, terminan comprando una segunda vivienda. No podemos juzgar la sensatez de la medida, simplemente constatamos el hecho. Naturalmente también proliferan los negocios de empresas de máyor o menor volumen de negocio, desde el particular con un apartamento a la sociedad con varios inmuebles, que basan sus ingresos en el alquiler de apartamentos por cortas estancias de tiempo. Además están los hoteles de más o menos estrellas, que aparte de alojamiento, suelen ofrecer, comedor, discoteca y todo tipo de actividades de ocio para el apresquí.

En general los establecimientos suelen ser de más categoría y precio que las instalaciones hoteleras, de ocio y de vivienda de playa pensadas para un publico con equivalente nivel adquisitivo, pues dada la corta temporada que el esquiador suele tomar, tiene tendencia a no mirar tanto el precio y tratar de disfrutar al máximo los cortos días que se toma de relax.

Puesto que se supone, que si el esquiador acude a la estación, es por que hay nieve, se valora mucho que la vivienda esté a pié de los remontes, pues no resulta fácil desplazarse ni a pié ni en vehículo desde la vivienda a los remontes por calles en cuesta llenas de nieve y hielo, y calzado con botas de esquiar. Igual ocurre a la hora del apresquí, que como decimos, es la otra parte en que se basa el negocio de la estación de esquí. En la temporada de nieve los días son cortos y a más tardar, a las siete ya es de noche, lo que incita, pese al ejercicio realizado, a salir de esparcimiento al menos un rato. Si unimos a la noche, el frío, el hielo y la nieve, se agradece que los desplazamientos, se hagan a pie, o en coche, sean cortos, lo indica también que se valora mucho, que las viviendas estén muy próximas a las zonas de ocio.

Exsiste la alternativa de pernoctar en las proximidades de la estación esquí pero fuera de ella, desplazándose todos los dias desde los lugares de descanso a los grandes aparcamientos donde comienzan los remontes. El precio ha de compensar las molestias del desplazamiento diario, por tanto las instalaciones, más que de mayor lujo, ha de ser más holgadas, pasar del diminuto apartamento todo cama, al chelecito mínimo, o de la habitación de hotel a la casa rural de la misma categoría y por el mismo precio.

Se habla mucho del cambio climático, vaya ocurrir o no, lo cierto es que estamos en un ciclo de años en los que claramente nieva menos que nevó en los inicios del siglo XX. Ello ha complicado conseguir la rentabilidad de la estaciones de esquí, al tener una temporada mas corta, con frecuencia las críticas e insustituibles fechas de navidad quedan fuera de temporada reduciendo drásticamente los ingresos rproducidos. Por otra parte las menores nevadas reducen el tamaño de las estaciones de esquí a solo las cotas mas altas. De confirmarse la tendencia, acabarán por cerrar definitivamente las estaciones de cota por debajo de los 2000 metros existentes y dificultará la explotación rentable del resto.

Se necesita por ello ampliar las posibilidades de las estaciones de esquí como destino de la temporada veraniega. En especial el Pirineo, Tanto el Valle de Arán como el aragonés tiene unas posibilidades formidables para atraer a los amantes de la naturaleza y la vida libre en el periodo de verano. Habrá que complementar la oferta de invierno con una oferta de verano de similar categoría, basada en otros deportes como puede ser la equitación, el senderismo, la acampada o el golf, que sean compatibles con la ecología, pero añadan atractivos a estos destinos fuera de la temporada de nieve.

Hay en este aspecto mucho camino por recorrer y pueden resultar tremendamente rentables pequeñas inversiones adicionales que exploten fuera de temporada, la gran inversión ya realizada en telesillas, caminos forestales y otros servicios ya existentes, y no necesitaran impactar apreciablemente la belleza del entorno con más edificaciones puesto que los alojamientos ya están realizados.

Direcciones de interés

Periódico de Cataluya Origen de la noticia comentada
Idealista Noticia sobre la rentabilidad de las pistas de esquí con múltiples comentarios de los lectoresEstado de las pistas
Fuera de pista Blog sobre las pistas del pirineo aragonés

Este articulo correponde a la serie Segunda Vivienda del que se han editado los siguientes post

Donde y porqué se compra la gente la segunda vivienda
El turismo Dominguero
La casa en el pueblo
El piso en la playa