Periódicamente saltan a la prensa casos de corrupción urbanística que salpican a uno s y otros partidos políticos, Marbella, Seseña, Andraix o Cienpozuelos , no son mas que los picos del iceberg de la inmensa corrupción que existe en España, derivada de la concomitancia, entre alcaldías corruptas y promotores inmobiliarios sin escrúpulos. Por supuesto ni todos los alcaldes ni todos los promotores entran en este juego, pero hay para nuestra desgracia, muchos más de lo que los que destapan los medios de comunicación hasta el punto que comienzan a corroer los pilares de nuestro sistema político.

Todo parte de unas malas leyes que controlan el paso de calificación de terrenos, atribuciones que se han delegado a las Comunidades Autónomas y no son por tanto uniformes para todo el país. No obstante el espíritu que las mueve es el mismo para todas. Sus líneas maestras se pueden resumir en los siguientes puntos:

Primar el poder llevar a cabo la urbanización por encima de los deseos de los propietarios del terreno, permitiendo en la práctica la expropiación de sus propiedades mediante una indemnización basada en la valoración del terreno expropiado como rústico. .

Permitir ser promotor que posea la mayoría del terreno, erigirse en promotor de la urbanización, siendo este quien elige las compañías que urbanizarán el terreno, mientras que el resto de los propietarios, si no deciden vender sus terrenos, deberán por fuerza pagar la parte proporcional a su superficie de las obras de urbanización, al precio que le indiquen las compañías elegidas por el promotor y frecuentemente, propiedad del propio promotor.

Por último el terreno urbanizado una vez descontado los viales, zonas verdes y espacios cedidos al ayuntamiento para servicios y casa de vivienda protegida, se reparte en parcelas, dando a los propietarios que han aguantado hasta el final sin vender, parcelas donde decida el promotor, que por supuesto no serán los mejores sitios.

La ley favorece a los promotores de la urbanización, de forma que termina recibiendo el grueso de los beneficios económicos de la urbanización, quedando para los propietarios de los terrenos beneficios que como mucho, superan ligeramente el precio de mercado que tenían esos terrenos calificados como rústico,.lo que puede ser suficiente, e incluso negocio, para quien tenia terrenos agrícolas abandonados e improductivos, pero no para los que los tenía como base de una agricultura y mucho menos para quien había decidido vivir tranquilamente en una casita rodeada de terreno.

Esta situación ha dado lugar a la corrupción que se detecta en muchos municipios, con concomitancias entre alcaldes y concejales y promotores, que solo en los casos mas escandalosos y palpables saltan a la prensa. Corrupción, que alcanza a todos los partidos políticos en general, pero que no parecen capaces de frenar, ni dentro de sus propias formaciones, ni legislando medidas correctoras que afecten a todos por igual.

La técnica seguida es siempre la misma, durante años a los propietarios legítimos de terrenos, no se les permite construir ni mejorar sus fincas por razones medioambientales, tampoco tener un aprovechamiento forestal del terreno, incluso se les prohíbe la poda de encinas. De repente, aparecen unas compañías que compran extensos eriales abandonados e inhóspitos a bajo precio.

Al cabo de un par de años el ayuntamiento declara edificable un terreno formado por los eriales y una área de terreno apetecible, por ser huertas o arbolado llano con buenas vistas, y ¡oh casualidad!, resulta que los dueños de los eriales son mayoría.
Desaparecen por ensalmo las razones medioabientales, miles de árboles son talados, sin que aparezcan los vigilantes de ICONA, que antes ponían una multa cuando podabas una encina

Se parcela todo y lógicamente, los eriales donde no se puede construir de ninguna forma, se dedican a zonas verdes, pero no importa, lo que cuenta son los metros de cada uno, independientes de su calidad o precio inicial. Los dueños de los eriales obtiene magnificas parcelas en la zona aprovechable, mientras que los antiguos propietarios reciben sus parcelas en los lugares menos atractivos de todo el polígono.

Esta técnica, junto a los cambios en el volumen edificable, la otra gran potestad en manos del ayuntamiento, es la realidad que ha permitido los abusos que saltan a la prensa, realmente clamorosos, y otros muchos, que siendo menos clamorosos y afectando a menos personas y no llegan a aparecer en los periódicos nacionales, al menos fuera de sus ediciones locales.

Las legislaciones, actuales como indico, en favorece descaradamente a los promotores en perjuicio de los legítimos propietarios de los terrenos. La mas perversa es la de la Comunidad Valenciana, hasta el punto que las quejas de los afectados ha sido tan clamorosa que han llegado hasta el la Comunidad Europea que ha llegado a calificar la situación de abusiva, teniendo prevista una visita de inspección que el Partido Popular ha conseguido frenar hasta después de las elecciones. Sin embargo, como indico la corrupción afecta a todo el arco parlamentario por igual, pues en Valencia hay ayuntamientos gobernados por unos y por otros y los que caen en corrupción pertenecen, a todos los partidos e incluso a alcaldes independientes.

La culpa no es de los partidos, incluso podemos decir que ni de las personas, la culpa es de las malas leyes. Al fin y al cabo, todo tenemos un precio y en este negocio urbanístico los beneficios se cuentan por millones de euros, es muy dificil resistir la tentación.