Urbanismo sostenible
- Martes 26 Diciembre 2006
Hoy he leído un artículo muy interesante publicado hace un par de días sobre el desarrollo urbanístico en España de los últimos 10 años y la responsabilidad de los arquitectos en las verdaderas barbaridades que se han cometido. Y no sólo por la corrupción que ha habido y hay en el sector (algo que está todos los días en los medios de comunicación), sino sobre actuaciones dentro de la legalidad pero poco sostenibles, como duplicar la población de un municipio sin que las infraestructuras estén preparadas para ello.
El artículo es muy interesante y hablan sobretodo arquitectos que no cayeron en la espiral de diseñar bloques de pisos en lugar de rehabilitar espacios o diseñar no sólo las viviendas sino también las infraestructuras y zonas comunes.
Creo que este artículo puede llevarnos a reflexionar si realmente era necesario que en los últimos 10 años se hayan construido 5 millones de viviendas en España, cuando el aumento de la población ha sido prácticamente el mismo (es decir, ha habido una construcción de una vivienda por habitante “nuevo” en estos últimos 10 años).
Recomiendo su lectura.
Vía | El País
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Comentarios
¡Añade tu comentario!Cada palo que aguante su vela. Llos arquitectos hacen urbanismo y viviendas, unas veces bien y otras mal, y ahí acaba su responsabilidad.
Las infrestructuras, agua, electricidad, transporte, saneeamientos, hoispitales, colegios etc. son cosa de las autoridades el programarlas.
Quine han hecho mal los deberes en este caso son las autoridades que han permitido los desaguisdados. Las tres administraciones son culpables del fregado
Bueno, el artículo también comenta que muchos arquitectos de ayuntamiento han permitido ciertos excesos que no deberían haber hecho, aunque ahí se mete de lleno en el tema de la corrupción urbanística.
Solo quería aclarar un par de cosas:
En primer lugar, las viviendas no se hacen para los habitantes nuevos, sino para los que se emancipan o pueden hacerlo y para los inmigrantes. En ese sentido en estos años han llegado (hemos) a la edad media de emancipación muchísimos hijos del baby-boom del final de la dictadura y principios de la transición. Y es para ellos, para los que, en teoría se hacen las viviendas.
Además hemos recibido y seguimos haciéndolo una gran cantidad de inmigrantes, que también necesitan vivienda.
A ello hay que añadirle que ha coincidido con una mala época para invertir en bolsa, con la increible bajada de tipos, que abarató las hipotecas e hizo menos atractivos los fondos de inversión.
Por último, las propias espectativas de revalorización también han puesto su granito de arena para este boom inmobiliario.
Y es con este boom, como con cualquier otro que pueda ocurrir en cualquier otro sector, con el que llega la corrupción, que no es algo implícito del sector, sino de cualquier sector en el que haya una época de vacas flacas. Sobre todo si además en dicho sector coinciden administración y algun que otro tipo de empresario.
En segundo lugar, desde mi experiencia en el sector, diría que la corrupción urbanística, en el sentido al que se refieren los medios de comunicación es algo bastante anecdótico y mucho más propiciado por políticos y funcionarios corruptos que por las empresas. Aunque siempre hay Pacos el Pocero que, no sabiendo hacer las cosas de otra manera, tienen que echar mano de los sobornos y demás para hacer negocio. En cualquier caso, insisto que a una empresa seria y profesionalizada no le interesa dar con un político corrupto ni tener que acudir a recalificaciones conseguidas por medios oscuros porque generan una gran inseguridad económica para las mismas, máxime en un sector como es este, con tanto riesgo financiero.
Lo que pasa es que estas cosas se mezclan con algunas prácticas no mmuy saludables que tenemos generalizadísimas en el sector como no informar adecuadamente al comprador, hacer cambios en las calidades o los diseños sin aclarar muy bien los porqués y, claro, parece que todos los empresarios del sector son unos piratas que se enriquecen a costa de la gente.