Poco a poco en su expansión, las ciudades rodean los barrios industriales que fueron anteriormente el motivo de su riqueza. Talleres industriales y almacenes se trasladan a zonas periféricas, librándose de las estrictas ordenanzas aplicadas en las zonas residenciales a actividades ruidosas o polucionantes y de las limitaciones y problemas de circulación que padecer los grandes camiones trailers que transportan las materias primas y los productos acabados.

Generalmente el destino de los edificios industriales es la piqueta, para transformarse nuevamente en solares para viviendas de nueva creación, pero siempre ocurre que por una razón o por otra algunos edificios eluden este final. Quedan así viejos edificios industriales semi abandonados en medio de barriadas residenciales.

Vivir en el desván

Nuevas actividades comienzan a ocupar los viejos caseretones industriales, son actividades que no necesitan mover grandes cantidades de materias primas ni generan excesivas mercancías , ni producen ruido ni polución, pero que para llevarla a cabo precisan de espacio abundante a un precio reducido. Artistas de todos los tipos, pintores y escultores, grupos de baile, decoradores, etc. encuentran en esos inmensos y destartalados locales el espacio que necesitan para desarrollar su arte. Muchos de ellos, además del estudio en la nave principal, montan en las zonas menos accesibles, en los desvanes, su residencia, las viejas oficinas del encargado de fábrica se transforman en vivienda. Han nacido los Loft, (desvanes).

Como los artistas son los que crean la vanguardia de la nuevas tendencias, personas alejadas del mundo del arte, que antes hubieran considerado una desgracia vivir en esas naves industriales, comienzan a imitarlos y los ayer baratos e inútiles talleres industriales, sufren una espectacular escalada de precios y con lo que se llega al mayor de los absurdos, para abastecer el capricho de los nuevos consumidores, se comienzan a construir nuevos edificios con pinta de destartalados almacenes, destinados a contener en su interior viviendas que evocan e imitan con más o menos gracia, los antiguos “loft”.

Falta de normativa

Un problema grave es la falta de una normativa clara para este tipo de viviendas. En principio un local que tiene concedida una licencia para una actividad comercial o industrial no puede ser utilizado como vivienda, pero la realidad indica que tampoco puede ser utilizado como industria, de modo que los ayuntamientos permiten, e incluso fomentan de una u otra forma. que los edificios se pasen a un uso más acorde con la realidad urbanística de su entorno. Por ello, una simple inspección para estudiar la habitabilidad del lugar suele ser suficiente en los casos más claros para dar la célula de habitabilidad que legalizará el paso a su nuevo uso.

El problema reside en que este permiso no esta amparado por ninguna legislación, sino que es depende del humor o criterio que en cada momento haya sobre esta política en el ayuntamiento. Por ejemplo en Madrid, durante el mandato del alcalde Manzano, la política municipal era contraria, salvo contadas excepciones, a modificar el cambio de uso de los semisótamos y bajos a nivel de rasante, la razón que daban era que esos locales solían ser insalubres y padecían mayor riesgo de robos y asaltos cuando estaban deshabitados. Cuando entro Ruiz Gallardón, corrió la voz que de esos bajos se podrían hacer vivienda, si tenían salida al portal común de la vivienda, pero eso, no se ha reflejado en ninguna ley que lo ampara, siguiendo al arbitrio del inspector de turno permitir el cambio o no de el uso..

Como además, la inspeccion aprueba o deniega el cambio de uso, después que se haya hecho la obra necesaria para hacer habitable el viejo local, supone que el promotor, ha de realizar una costosa reforma, sin saber a ciencia cierta, si se autorizará el cambio de uso y con el riesgo, que unas protestas vecinales, o un cambio de política municipal, modifiquen puntualmente la norma general, lo que supone que, hecho el desembolso, el nuevo uso no se legalice y no se pueda registrar en el Registro de la Propiedad como vivienda y que siga con su calificación de local industrial.

Fomento de la picaresca

El sistema es pués válido para legalizar aquello que se hizo por las bravas y de forma alegal, pues la situación legal no puede empeorar, pero no vale para quien desea hacer una obra dentro de la legalidad y con todas las garantías que ello da, o sea que se está indirectamente fomentando, (una vez más), la actuación de aquellos que, ¡vaya Vd.. a saber por qué!, tiene la seguridad de que a ellos no se les negaran el cambio de uso, mientras que se ahuyenta a particulares y promotores que carecen de esa “seguridad”.

Como consecuencia de la actitud “impredecible” de las autoridades urbanísticas, están apareciendo promotores que han encontrado la forma de hacer trampa con el uso del suelo industrial. Una oficina o almacén pueden tener un buen baño o y una buena cocina para el uso de los empleados y como es imposible saber con certeza si en una habitación se va a poner una mesa de despacho o una cama, y dada la diferencia de precio entre el suelo industrial y el residencial, hay promotores que están construyendo en terreno industrial, algo que denominan loft, que en los planos aparecen con espacios rotulados como despacho o almacén, pero que en la realidad se proyectan como viviendas permanentes y se ofertan como tales,para despues con alguna argucia jurídica más, venderla de forma totalmente legal, aunque “de momento”, no se puedan inscribir como viviendas, sino como despachos. Son lo que eufemísticamente se denominan “residencias laborales”. Pero de este fraude de ley hablaremos otro día.

Este articulo pertenece a una serie dedicada a diferentes formas atípicas de conseguir una vivienda. De momento la forman los siguientes capítulos:
1.- Construir tu propia casa
2 – Construcción de adobe
3 – Viviendas prefabricadas
4 – Comprar pisos en subasta
5 – Agencias de pisos cinco estrellas
6 – Loft
7 – Pueblos abandonados
8 – Vivir en cuevas en el siglo XXI
9 – Cooperativa de viviendas
10- Casas móviles
11- Casas plegables
12- Viviendas hechas con containers marinos
13- Biovivienda 1ª Parte
14- Biovivienda 2ª Parte