Suelo laminadoCuando el suelo de una casa (ya sea de parquet, azulejo, piedra, etc.) se deteriora, lo primero que viene a la cabeza de los propietarios es que se avecina una obra gorda y cara. Si se quiere evitar esta obra, se dispone de algo de tiempo libre y se quiere tener un suelo de madera (que la imite), es recomendable estudiar la opción de instalar suelos laminados.

Los suelos laminados están fabricados con virutas de madera unidas por medio de resinas de gran consistencia, muy resistentes a la humedad y los rayones. Incluso si se estropeara una lámina se podría cambiar individualmente.

La instalación es muy sencilla. Aunque requiere dedicarle tiempo no es necesario contratar a nadie para realizarla. No necesita ser acuchillado ni barnizado, lo que también supone un ahorro de dinero frente a suelos más tradicionales. Además no hay decoloración por los rayos de sol, con lo que es más sencillo mover muebles sin tener que preocuparse por las distintas tonalidades del suelo.

En definitiva, es un tipo de suelo muy recomendable, aunque no todo iban a ser ventajas. No puede usarse en baños, debido a la humedad, aunque sí en la cocina. Si existe suelo radiante se recomienda la instalación por parte de un profesional, ya que hay que colocar un laminado de plástico aislante y la temperatura del hilo no debe sobrepasar los 27 ºC. Otro inconveniente es que la lámina base y el laminado, situados encima del suelo original, sea demasiado alto y no quede espacio debajo de las puertas. En ese caso habría que lijar las puertas por debajo, lo que requiere un trabajo extra.

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