Con la desaparición de los porteros físicos de las viviendas desaparece una forma eficaz y barata de vender pisos, colocar un cartel en un balcón y dejar que el portero enseñe la vivienda. El motivo está en que el cliente que nos compra o alquila el piso, con frecuencia vive a escasa distancia y localiza el piso, mediante paseos por los alrededores de su casa.

Por ello, un cartel puesto en un balcón es un buen reclamo y si existe (y la comunidad lo autoriza), el portero o vigilante utilizando como agente comercial, son una útil forma de publicidad y venta, complementada con unos cuantas hojas para poner en el portal y unos pequeños dossier para entregar a quien esté interesado.

Si la vivienda está desocupada, utilicemos además al portero, para facilitar la visita a la vivienda. El portero está alli cuando el posible cliente localiza el cartel, aprovechemos el momento en que el cliente está a la caza de un piso, para enseñarlo, pues quizá, aunque apunte nuestro teléfono, nunca nos llame.

Conveniene llegar a un acuerdo económico con el portero, si se ofrece a ello. Debe concretarse previo a efectuar la operación, hay una antigua costumbre de dar una propina posterior a cerrar el trato, pero debemos cambiar la propina por un pacto previo. Que el portero sepa que obtiene si se cierra la operación, una probable propina no ofrece el mismo efecto. Como orientación, una cifra razonable cuando se cierre la operación, de alquiler o de venta, es el equivalente una mensualidad del alquiler de la vivienda A los porteros, como al resto de los humanos, por muy amables que sean, no les gusta trabajar de valde y entre las obligaciones de un portero, no está el hacer labores comerciales.

Si no le permiten o no quiere abandonar su puesto y la casa está vacía, puede entregar al visitante un folleto con las condiciones de venta junto a las llaves, para que recorra solo la vivienda. El portero se ocupará solo en este caso de dejar la llave y recogerla al finalizar la visita, lógicamente, en este caso la paga será menor, pero conviene seguir siendo generosos, pues resulta complicado vender o alquilar un piso, cuando el portero a nuestras espaldas ahuyenta a los posibles clientes.

Si el piso esta amueblado y más aún si contiene objetos de valor, el portero debe acompañar a la visita y si ello no es posible, no enseñar el piso. Nunca se debe entregar las llaves a un desconocido ni tan siquiera dejarlo estar sin testigos en una vivienda que contiene enseres.

El portero no es un profesional de la venta, por ello debemos facilitar su labor suministrando, como hemos indicado, un folleto, que podemos hacer con ayuda del ordenador y unas fotografías digitales. Como mínimo debe contener la siguiente información::

Precio de venta o alquiler en euros y su equivalente en las antiguas pesetas
Tamaño construido y útil de la vivienda
Descripción de la vivienda, numero de habitaciones, de cuartos de baño etc.
Estado del inmueble
Si existen, información sobre plazas de garaje y trastero
Teléfono/s de contacto

También es conveniente añadir:

Un croquis con medidas de la vivienda
Fotografías de las habitaciones y en especial de la cocina y baños
Importe de los gastos de comunidad
Argumentos adicionales de venta, medios de transporte cercanos, colegios, comercio, características positivas del barrio, etc.

Podemos hacer con poco esfuerzo una hoja para pegar en el portal con un extracto de la información básica y un dossier de unas dos tres paginas, con el texto y la información gráfica indicada. Tanto si hay portero como si no, la hoja fijada al lado del portal, filtra a los que han visto el cartel del balcón, pero a los que el tamaño de la casa o el precio no les encaja con sus deseos, ahorrando así a ambas partes llamadas inútiles. Una hoja a la intemperie está expuesta a las inclemencias del tiempo y con frecuencia son arrancados, tanto los puros gamberros como por la competencia de la zona, por lo que conviene tener y llevar repuestos cada vez que se vaya de visita la vivienda.

El folleto que entrega el portero, tiene una doble misión, llevar al cliente nuestros argumentos de venta directamente, y facilitar el recuerdo del las características del piso, junto al texto y la información gráfica conserva el teléfono que le permitirá ponerse en contacto con nosotros y no conviene olvidar, que en unas horas de búsqueda, un cliente puede haber visto cuatro o cinco pisos, volviendo a su casa con una mezcla confusa de recuerdos. El folleto le permitirá recuperar el recuerdo de nuestro piso con más facilidad, así como explicar la visita a otros componentes de la familia. ..